El coronavirus y el deporte
¡¡Cuánto tiempo sin venir por aquí!!
La verdad es que tengo que hacer una reflexión profunda del porqué he dejado pasar tanto tiempo desde la última vez que escribí. Bien, eso lo dejaremos para otra ocasión y en la intimidad.
No creo que haya nadie en el planeta que no haya oído la palabra coronavirus en cientos de ocasiones y no sepa, más o menos acertadamente, qué supone para el ser humano.
Bien, pues al igual que jamás pensé que España jugaría una final de un mundial de fútbol (o que al menos yo no lo vería, mucho menos se pasó por mi cabeza que hubiera algo capaz de paralizar el planeta a nivel planetario (excepción hecha de la liga bielorrusa y la de Tayikistán...mmm).
Estamos, en este momento, un mes confinados ya en nuestros domicilios, hablo de España y tengo que confesar que dejé de pensar en el deporte hace bastante tiempo. Justo antes de que el deporte echara el cierre temporal por la alerta sanitaria, el Atlético de Madrid cuajó un partido de esos que se quedan en la retina por mucho tiempo, aún con público y con toda la épica que podíamos imaginar. Pero pasados unos días, vimos que el virus venía para quedarse y que lo hacía sin ganas de bromear.
Los muertos se cuentan por miles en todo el mundo y suben diariamente tanto los infectados como los fallecidos y el deporte, como no podía ser de otra manera, queda en segundo o tercer plano.
La otra cara
Bien es cierto que los grandes deportistas, de cualquier disciplina, no tendrán problemas por este parón que puede durar un par de meses, tienen las espaldas bien cubiertas. Pero, parándome a pensar más detenidamente, no se me escapa que hay otras muchas familias que viven del deporte semiprofesional o profesional de manera indirecta: empleados de club, fisioterapeutas, utilleros... y tantos y tantos otros que no cuentan en sus cuentas bancarias con tantos ceros como Messi o Cristiano.
Y es esto lo que me ha traído de nuevo otra vez, ante vosotr@s, el pensar en esas familias que estarán pasando más dificultades. Porque el deporte no es solo los grandes escenarios con partidos épicos sino que va mucho más allá:
- Segundas y terceras categorías del deporte mayoritario (fútbol en España).
- Deportes minoritarios o con capacidad de ingresos limitada.
- Academias o centros de formación.
- Personal sanitario que trabaja con deportistas fundamentalmente.
- Medios de comunicación dedicados al deporte.
¿Qué va a pasar tras la pandemia?
Evidentemente no lo sé. Creo que no lo saben ni aquellos que tienen que tomar decisiones. Nadie estaba preparado para una situación de esta magnitud, quizás en el futuro sí lo estemos gracias a esta experiencia.
Me gustaría poder encontrarme con los altos mandatarios del deporte y decirles que actúen con calma y con responsabilidad. Nos repondremos como sociedad y, dentro de esta, el deporte recobrará la normalidad y se volverán a celebrar los campeonatos, olimpiadas, torneos... pero sin perder el norte. Tengamos los pies en el suelo y actuemos de la manera que más beneficie a todos, sin prisas, y sobre todo sin olvidar a todos esos que no están bajo los focos.
De momento, el coronavirus ha sido capaz de aplazar una Eurocopa, unos JJ. OO., cerrar las ligas profesionales de los deportes más seguidos... pero seguiremos ahí cuando se debilite, que lo hará, y tarde o temprano todo regresará.