lunes, 5 de agosto de 2019

Torneos veraniegos

Hola a todos: En pleno agosto, los amantes del fútbol nos tenemos que conformar con el baile de rumores y fichajes que se produce en esta época. Después, de vez en cuando, podemos ver a nuestros equipos competir en torneos de, cada vez, más dudosa calidad. Está claro que, hace unos años, los torneos veraniegos eran pruebas claras del nivel que iban a presentar los equipos en temporada regular, y algunos eran fechas rodeadas en rojo en el calendario. Después, había una serie de bolos que completaban la preparación, donde siempre se podía ver al equipo en cuestión por las cercanías de su localidad de origen. Actualmente, la difusión del fútbol a nivel global, provoca que muchos equipos acudan a más de 10.000 km. a realizar gran parte de preparación y a jugar amistosos de escaso interés y donde, en pocas ocasiones, se muestran las armas que van a presentar en batalla. Después podemos encontrar formatos que es imposible seguir: encuentros en distintas partes del planeta, donde cada escuadra juega con otras tres (con unos criterios en la determinación de los enfrentamientos desconocidos para el gran público) y con una clasificación global que hay que buscar bajo las piedras. En España disfrutábamos de dos torneos con gran solera y que han venido a menos. Hablo del Teresa Herrera, organizado por el Deportivo de la Coruña desde el año 2000; y el Ramón de Carranza, organizado por el Cádiz C.F. Dichos torneos otorgaban gran prestigio a sus participantes por el mero hecho de participar, ya que no iba cualquier escuadra. Hemos podido ver en Riazor y en Carranza a los mejores de cada época, tanto europeos como sudamericanos. Lamentablemente, y sin desmerecer a sus participantes, el T. Herrera del 2018 fue entre el Bilbao y el Depor, a final única; mientras que el Carranza lo jugaron Cádiz, Las Palmas y Betis. Lejos quedan los tiempos en los que esperábamos con ansia el cartel de estos torneos y en los que pudimos disfrutar de Santos, Flamengo, Botafogo, Nacional de Montevideo, Sporting de Lisboa, San Lorenzco de Almagro, Ferencvaros, Ajax, Lazio, Corinthians... y un largo etcétera. Hoy, la ICC, enfrenta a los mejores del planeta en partidos descafeinados, lejos de sus aficionados, con un formato diabólico que pocos entienden y que quita esa emoción de ver, de cuando en cuando, un Bayern de Munich - Real Madrid.

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