sábado, 28 de diciembre de 2019

El fútbol que viene

Hola a tod@s:
Quería hacer una reflexión en estos momentos en los que nos inundan con resúmenes del año, del lustro o, en este año, de la década.
Mi entrada no quiere tratar de los éxitos de los deportistas (que también) sino más bien de los valores que subyacen al deporte que vivimos hoy en día.
Tengo la sensación, cada vez más acentuada, de que sólo se valora el éxito. Además, se pasa por encima de cualquier cosa. Los valores están cada vez menos de moda.
Leo por doquier que el trabajo de Klopp en el Liverpool es una pasada, que juegan un fútbol que no se veía hace tiempo... Y me pregunto ¿se dirían las mismas cosas en caso de que no hubiera triunfado? Supongo que su trabajo habría sido el mismo. Quizá no hubiera tenido suerte en algunos momentos y podría haber ganado algo menos y, en ese caso, ¿no sería tan buen entrenador?

Debatía con un amigo hace poco sobre Simeone. Me decía que deberían haberlo echado por los resultados que está teniendo el club en esta temporada. ¿Es que ya no hay memoria? Es un hombre que le ha dado la vuelta al club como un calcetín y ha convertido buenos jugadores en estrellas mundiales. Pero supongo que sólo pesan los resultados, la actualidad, la inmediatez.

Esto pasa en todos los deportes y en todos los ámbitos. A los niños y niñas, por ejemplo, se les entrena para ganar, no para divertirse. El día que pierden se les echa la bronca. Se les penalizan los fallos poniéndolos a correr.

Por otra parte se ensalza a la persona que obtiene éxito a pesar de que sea un ser humano sin los valores que siempre nos enseñaron que eran los correctos. El caso más claro en este sentido es el de Cristiano Ronaldo. El portugués es un futbolista que, como dicen por mi tierra, no necesita abuela, ya que él se piropea lo suficiente. Presume de ser guapo, rico, listo, ganador, imprescindible allí donde ha ido... y la gente le aplaude.

No puedo saber hacia dónde camina nuestra sociedad. Tengo claro que la cultura del esfuerzo se está perdiendo así como los valores que tradicionalmente nos enseñaron en mi generación: trabajo, honradez, disciplina, compañerismo, solidaridad, comprensión... y la lista continúa.

Mientras tanto sigo disfrutando del deporte y, en especial, del fútbol a mi manera. Busco aquellos ejemplos que me representen y huyo de los que no. A veces, entro en twitter para pulsar el sentir de la gente y se me suele caer el alma al suelo. Siguen quedando reductos, ejemplos, personas... por los que luchar y ahí es donde debemos poner el acento.

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