viernes, 14 de agosto de 2020

El injusto trato a Simeone

La poca memoria en el fútbol

Tras la derrota del Atlético de Madrid en la Champions League nos vienen, por enésima vez, las mismas reflexiones sobre lo injusta que es la afición, en general, con los profesionales. 

Sabemos que todo va y todo viene según donde se haya alojado la pelotita pero hay casos que son flagrantes. 

Ayer 13 de agosto, el RB Leipzig fue superior al equipo colchonero. Jugó rápido, con calidad, ocupando bien los espacios, con atrevimiento, con fluidez... mientras que los rojiblancos estuvieron muy atascados, no supieron qué hacer con la pelota, no tuvieron desborde, ni continuidad... Solo hubo unos minutos ya con Joao Félix en el campo en el que parecieron inclinar la balanza a su favor. 

Los alemanes lo vienen haciendo bien desde hace tiempo. Es evidente que sin la inyección económica de la empresa del toro no habría sido posible, pero tampoco lo hubiera sido el City de Guardiola o el PSG de Mbappé, tampoco hay que echarse las manos a la cabeza. Son expertos en reclutar jóvenes de mucho talento a los que potencian enormemente. Su estructura de clubes, además, les permite hacer un escalado con sus jugadores y técnicos. 

Por tanto, y aunque casi todos daban al Atlético de Madrid favorito para lograr el pase, "Fútbol desde el salón" incluido, no fue así. ¿Fue algo descabellado? No, la verdad es que no. Dos equipos buenos enfrentados y uno salió victorioso. El Leipzig fue justo vencedor. 

El día 12 el Atalanta estuvo a punto de firmar otra sorpresa. No la lograron por un par de minutos. 

Y hoy, día 14, tenemos que desayunarnos, comernos, y supongo cenarnos, un aluvión de críticas y análisis de expertos que seguramente habrían hecho un mejor papel. 

Ya lo tuvimos que aguantar cuando el R. Madrid cayó a manos del City. Y es que el fútbol tiene poquísima memoria. Los proyectos se juzgan por un resultado, las temporadas se van al garete en 90 minutos y los aficionados se ponen la cara de técnicos y el cuchillo entre los dientes para dictaminar sentencia sin piedad. 

 Y desde este pequeño y humilde espacio nos rebelamos contra esa tendencia que se ha ido acentuando desde hace unos años hacia acá, en los que vemos la crudeza con la que se trata a profesionales que trabajan durante un año entero y que puede que no consigan sus objetivos porque, enfrente, tienen a otros con la misma intención. O vemos a esos "aficionados" que se presentan en un entrenamiento a EXIGIR a los jugadores y entrenadores las victorias porque ellos, según su propia versión, sienten más los colores, mientras que el trabajador es un mercenario. 

Nos hubiera gustado mucho ver las portadas de los diarios si el Atlético hubiera conseguido ganar. La verdad, es que en la recta final del partido parecía que estaba más fresco que el rival, pero una buena jugada y un rebote lo echaron todo por tierra. 

Suponemos que se alabaría al argentino, a su saber hacer al frente de los partidos, a su manejo del tiempo y no se pediría su cabeza, como hemos llegado a leer. 

A Zinedine Zidane le pasó lo mismo hace poquito. Tras la derrota las críticas fueron feroces y hubo mucha prensa que habló de que protagonizaría una nueva espantada. Es absolutamente increíble. 

Todos, todas, deberíamos pensar que de los 32 equipos que arrancan en la fase de grupos de la Champions SOLO UNO conseguirá alzar el trofeo sin que por eso los demás hayan fracasado. Y también deberíamos pensar todos y todas, que de los 20 equipos que arrancan La Liga de primera división SOLO UNO conseguirá su objetivo de ser campeón. Por tanto, creemos, firmemente, que los aficionados deberían disfrutar de las victorias cuando se produzcan y poner en valor las derrotas, ya que, finalmente, para los que vemos el fútbol desde fuera, esto no es más que un entretenimiento. 

El caso del Atlético de Madrid

El Atlético de Madrid era un club grande y así sigue siendo. Tradicionalmente el tercer equipo de España, en títulos, en presupuesto y, quizá, en seguidores. Pero tras una etapa oscura que tuvo un paso por segunda división (durante dos temporadas) el club estaba hecho añicos. Era una sombra de lo que había sido, no había rumbo, los jugadores parecían haber olvidado su profesión, los vecinos de Concha Espina les ganaban siempre con suma facilidad, las grandes figuras no querían oír ni hablar del club, las deudas acuciaban, la gran competición de clubes había que verla en televisión... y tras ocho años nadie parece recordar aquellos tiempos. 

El Cholo Simeone con su método y su equipo aterrizó y empezó a sentar las bases de lo que hoy es el Atlético: un club respetado, que juega anualmente las mejores competiciones, que ha levantado títulos -la mítica liga del 2014- se ha mudado a un nuevo estadio y ficha a grandes jugadores. 

Ganar una liga, dos Europa League, supercopas, etc. no parece suficiente para el aficionado medio. Llegó dos ocasiones a la final de la Champions, que se fueron a las vitrinas del R. Madrid, sin perder en ningún partido en los 90 minutos y con distintas situaciones. Desde que se instauró la Copa de Europa allá por el 1955 el At. de Madrid ha llegado tres veces a la final... y dos con Simeone. 

Por tanto, deberíamos ser más respetuosos con todos los profesionales, de todos los equipos, valorar el trabajo y no mandar al cadalso por un partido, o por parte de una temporada incluso. 

Aunque es anterior a lo sucedido en estos días, este artículo de Carlos Tristán González del 23 de diciembre pasado, resume lo que queremos trasladar con este artículo. 

Esperamos que al menos el F. C. Barcelona sea capaz de alcanzar las semifinales. Y si no lo hacen pues disfrutemos de los equipos que queden y del fútbol, dejando el forofismo a un lado. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario