Partido histórico
Hola a tod@s:
Mañana, 23 de agosto, tendrá lugar una nueva final de Champions. El encuentro será histórico por muchas razones y ofrece muchos alicientes a los aficionados al fútbol.
Por un lado encontramos el proyecto millonario de los franceses del París Saint Germain. Muchos jugadores, muchos millones, técnicos... para llegar al partido de mañana.
Neymar se cita con la historia futbolística como cabeza de cartel de un equipo plagado de estrellas. Realmente es lo que buscaba con su salida de Barcelona, no estar a la sombra de nadie. Y es que en este equipo ni Mbappe le hace sombra. El delantero galo marcará la próxima década en el fútbol mundial, pero mañana debe ser el brasileño el que comande las huestes de Tuchel.
Es la primera final de los parisinos, pero también es la primera final de un equipo francés desde las ya lejanas alcanzadas por el OM, con triunfo incluido en el 93. En parte también resulta un respaldo a la Ligue 1, con la llegada por la otra parte del cuadro del Lyon a la semifinal, dando una buena imagen.
Por otro lado todos recordaremos esta final sin público, en la edición de la Champions League o Copa de Europa más larga que ha habido jamás y que, probablemente, nunca se vuelva a dar.
La extensión de esta Champions está ocasionando un solapamiento con la edición 20/21 e incluso con el inicio de las grandes ligas europeas, como la francesa precisamente.
En la esquina opuesta el gigante de Baviera, el Bayern de Munich. Los alemanes son fieles a una cita que alcanzan con una regularidad propia del carácter germánico. Su eficacia y eficiencia están suficientemente probadas y se sobreponen una y otra vez a los cambios generacionales, sacando poderosos equipos una y otra vez.
La historia, mañana, decantará la balanza bávara hacia la gloria o la tristeza. Diez finales de la máxima competición hasta ahora con un balance equilibrado. Mañana veremos hacia dónde se encamina el Bayern.
Figuras a seguir
Todos los aficionados tienen en mente que Neymar y Mbappe serán claves por parte francesa, mientras que Lewandowski y Muller lo serán por la alemana. Pero desde aquí pensamos que los actores secundarios tienen muchísimo que decir mañana. Esperamos que se entienda lo de "secundarios" ya que mañana no habrá más que primeros espadas en el verde.
Nos apetece ver mucho si Gnabry, por parte germana, mantiene el nivelón que se le ha visto hasta la fecha. En la semifinal fue determinante, no solo por los goles, sino porque cada jugada que pasaba por sus pies salía mejorada.
Goretzka es un pulmón en la medular. Aporta el trabajo y el músculo que quizá le falte a Thiago, que será el encargado de poner la magia. Tenemos muchas ganas de ver el rendimiento del medio campo de Flick.
Y, por supuesto, la irrupción de Davies en la primera escena mundial nos hace ponerle un foco encima y seguirlo con un interés por encima de otros. Quizá sea ahora mismo el mejor lateral izquierdo y su juventud le augura muchos éxitos personales y para su club.
Por parte de los pupilos de Tuchel será interesante ver a Keylor en una final de Champions con otra camiseta que no sea la del Madrid. El "tico" ya sabe lo que es estar en esta tesitura y esperamos que haga una buena actuación. Lo merece el centroamericano.
También nos interesa mucho ver de qué es capaz el medio francés ante la engrasada máquina germana. Veremos quién comienza en el césped. Marquinhos será fijo. Se pondrá a prueba su capacidad defensiva aunque con el balón tendrá que hacer algo también.
Y arriba... ¡¡ay, arriba!! Si el Bayern juega con la defensa tan adelantada como contra el Lyon quizá no tenga tanta suerte ya que no será Ekambi el que llegue cerca de Neuer sino un bisonte llamado Mbappe. Después el "fideo" Di María y Neymar Junior pondrán trabajo y magia por sus posiciones. El brasileño está cómodo sabiéndose importante y cuando eso sucede se desborda la magia.
En definitiva, un partido histórico que coronará al rey de Europa.
Nuestras apuestas no podrían estar más igualadas en esta ocasión. No somos capaces de decantarnos por ninguno de los dos: un equipo engrasado y funcionando como un reloj por un lado, frente a unos magos del balón que pueden hacer de las suyas en cualquier momento por otro. 50-50 en porcentaje. Lo que está claro es que el fútbol será el que ganará.


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